TECNOLOGÍA PARA EL AGUA Y LOS RESIDUOS

Utilizan aguas residuales en la producción de cultivos energéticos

02-04-2012

A medida que aumenta la preocupación por la disponibilidad de un recurso como el agua, la reutilización de aguas residuales tratadas en el cultivo sostenible de especies energéticas que no interfieran en la seguridad del suministro alimentario y eviten los monocultivos extensivos puede convertirse en un buen complemento para la gestión de la energía a nivel local.

 

En este sentido, la agricultura de regadío es el principal consumidor de agua, por lo que la reutilización de aguas residuales derivadas de plantas depuradoras es una solución técnica viable para hacer frente a la creciente demanda de este recurso.

 

Así lo considera el grupo de investigadores del Programa Consolider-Tragua y del Proyecto Reaguam, del que forma parte el equipo del departamento de Biología y Geología de la Universidad Rey Juan Carlos (URJC), que trabaja en el desarrollo de esa tecnología de reutilización de bajo coste cuyo interés es doble: por un parte, contribuye a la conservación del recurso hídrico, y por otra, colabora a la generación de biocombustible, con un coste ambiental mucho más bajo que en el caso de los combustibles fósiles u otras alternativas energéticas.

 

El proyecto se localiza en el pueblo sevillano Carrión de los Céspedes, donde se ubica una plantación experimental con una superficie de 300 metros en la que se cultiva la especie Jatropha Curcas, un arbusto frondoso y de crecimiento rápido que genera un fruto del que se extrae un aceite dirigido a la extracción de biodiesel. La única diferencia frente a otro tipo de cultivos radica en la calidad del agua que se aplica para el riego, en este caso agua residual depurada.

 

 Regenerar el agua

Los primeros resultados del proyecto reflejan que hasta ahora no hay diferencias notables en las parcelas cultivadas con riego con agua residual y la calidad del agua aplicada no afecta al crecimiento de este vegetal. Igualmente, el sistema planta-suelo constituye un sistema depurador que contribuye a la regeneración del agua que se filtra, con lo que esta puede llegar con la calidad adecuada al acuífero.



“Aquí hemos encontrado un efecto secundario beneficioso adicional para apoyar la producción de biodiésel a pequeña escala y contribuir a aliviar la presión por la disponibilidad de agua en comunidades locales”, afirma Javier Lillo, responsable del equipo de la Universidad Rey Juan Carlos en este proyecto.

Algunos problemas asociados a esta tecnología radican en aspectos técnicos tales como la obstrucción que la carga orgánica del agua residual pueda provocar en el sistema de regadío o en los poros de la parte superficial del suelo, haciéndola más impermeable.



“Se trata de inconvenientes de solución técnica relativamente sencilla. El requisito quizás más importante es que la plantación o el cultivo se sitúe cerca de una planta depuradora ya que el traslado del agua a larga distancia no sería interesante desde el punto de vista económico”, cuenta Lillo.



Esta forma de reutilización de las aguas residuales puede ser una alternativa para que poblaciones pequeñas amorticen parcialmente los costes que generan las propias plantas depuradoras y a la vez se beneficien de las ventajas vinculadas a la producción de biocombustibles.



El grupo de investigación se plantea ahora el estudio de la viabilidad de este tipo de agua para la producción de cultivos forrajeros, es decir, alimento para ganado, una investigación que adquiere una nueva dimensión ya que será determinante que los vegetales cultivados no retengan determinados componentes del agua, de forma que estos no afecten a los animales desde el punto de vista sanitario.

 

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